¿Te cuesta decidir tus menús de Navidad? ¿Se te hace cuesta arriba diseñarlos? Te recomendamos entrantes, principales y postres, combinables entre sí, para que puedas idear tu propio menú sin perder tiempo en pensar en ello.
En épocas prenavideñas y navideñas va todo el mundo algo estresado. El trabajo cotidiano se suma a las compras de alimentación y regalos y a las aglomeraciones de gente comprando. Todo cuesta el doble de tiempo y pensar en los menús de Navidad puede llegar a abrumar.
Si eres cocinillas, no te costará ponerte con las manos en la masa (ya se sabe que cocinar relaja), aunque quizás idear la minuta se te atragante ante la cantidad de cosas que tienes que hacer. Te ayudamos con la tarea proponiéndote 15 platos con los que seguro conquistas a tu familia.
Hay para todos los gustos, y lo que sí te garantizamos es que todos son muy sabrosos y plenos de guiños navideños. ¡Para empezar de la mejor de las maneras y acordes a un amplio abanico de preferencias!
En Navidad hay mucha comida por delante, y no está de más comenzar con una ensalada que incluya frutos de temporada.
Un clásico navideño como el salpicón de bogavante luce aún más acompañado de unas setas que a punto están de finalizar su estacionalidad.
Similar a un bisque, es una crema elaborada a partir de un coulis de langostinos (aunque se puede emplear otro crustáceo).
Servir lombarda en las fiestas navideñas (en este caso, con gambas y manzana) es una costumbre madrileña que, según se cuenta, se importó de Francia.
El cardo, un producto habitual en la huerta de invierno, es un clásico de la Navidad en Aragón, Navarra, La Rioja y alguna zona de Castilla y León como Soria.
No hay mesa navideña que se precie sin besugo, aves típicas de la época o una pierna de cordero. Te recomendamos 5 hits.
El besugo en Nochebuena se sirve desde hace varios siglos: en la víspera de Navidad no estaba permitido comer carne y el besugo era el pescado más suculento. Hoy en día sigue siendo un clásico de todas las fiestas navideñas.
El capón es un un pollo castrado de pequeño y cebado cuya carne se conforma con grasa entreverada y resulta muy tierna. ¡Es delicioso!
El solomillo Wellington es un plato de origen inglés, muy típico de la cocina internacional burguesa y que en Navidad está presente en mesas de todo el mundo.
Lo consumimos todo el año, pero está tan delicioso que en Navidad nunca falta en las grandes mesas.
Si en las fiestas navideñas no disfrutamos de un dulce elaborado, no parecen días festivos. ¡Deja sitio para el postre!
Qué duda cabe que la mousse es una creación de nuestros vecinos los franceses que los españoles replicamos con gran maestría. Esta mousse de cítricos te ayudará a eliminar la sensación grasa tras una opípara comida.
Ese postre aúna varios ingredientes típicos como el cava o las uvas aunque, al llevar alcohol, no es apto para niños.
Los alimentos ácidos tienen la propiedad de aligerar las sensaciones grasas y ante una comida copiosa resultan muy apetecibles. Además, están en invierno en plena temporada.
Es un postre con cierto grado de dificultad, aunque con él disfrutareis con creces: ¡viva el chocolate!
¡No lo podemos negar! Buena parte de nuestra repostería es a imagen y semejanza de la francesa, la otra, la heredamos de los árabes.
El tronco de chocolate es uno de los postres preferidos Navidad.
El ponche nació en India, probablemente de la mano de colonos británicos. En origen llevaba té, algún alcohol y frutas. Los marineros de la Compañía Británica de las Indias Orientales llevaron la receta a Inglaterra y de allí viajó al resto del mundo adaptándose de distintas maneras.
Te regalamos una exclusiva receta de ponche sin alcohol al que, según tu gusto, podrás añadirle algunas gotas de tu espirituoso preferido.
Habla ahora…